Comprimir una imagen implica un intercambio: menos bytes a cambio de algún cambio en la representación. La pregunta útil no es «qué número de calidad es mejor», sino «cuál es el archivo más pequeño que sigue siendo aceptable para esta imagen en su tamaño real de uso». La respuesta cambia entre una foto, un logotipo, una captura y un gráfico transparente.
Qué hace el compresor de ToolsFree
La pestaña de compresión acepta entradas JPEG, PNG y WebP de hasta 20 MB, con un lote máximo de 10 archivos. El navegador decodifica cada imagen, dibuja sus píxeles en un canvas HTML y exporta un JPEG con la calidad seleccionada. Mantiene las dimensiones originales.
Esto tiene dos consecuencias importantes. Primero, la compresión es una recodificación JPEG con pérdida aunque la entrada sea PNG o WebP. Segundo, JPEG no conserva transparencia. Usa la pestaña de conversión cuando necesites una salida JPEG, PNG o WebP explícita y guarda el original hasta comprobar el resultado.
Prueba una copia en las herramientas de imagen. El archivo se decodifica y recodifica en tu navegador; ToolsFree no recibe su contenido.
Elige el formato según la función de la imagen
- JPEG
- Encaja con fotografías y tonos continuos. Tiene pérdida, no admite transparencia y puede crear halos o bloques alrededor de texto y bordes.
- PNG
- Usa compresión sin pérdida y admite canal alfa. Es más seguro para capturas de interfaz, líneas y gráficos con bordes o transparencia, aunque una fotografía puede ocupar bastante.
- WebP
- Admite codificación con y sin pérdida y transparencia. La salida del navegador depende de su encoder, así que compara el resultado real en vez de asumir un ahorro fijo por la extensión.
- AVIF
- Incluimos AVIF para comparar formatos, pero ToolsFree no lo acepta ni lo exporta actualmente. Usa un encoder específico si lo necesitas.
Qué ahorra realmente el control de calidad
Los consejos sobre calidad suelen darse como un único número —«usa 80»— como si la imagen no importara. Importa, y más que el ajuste. Pasamos cuatro tipos de imagen por este compresor en cuatro niveles de calidad y registramos lo que imprimió:
| Qué hay en la imagen | Entrada | q90 | q70 | q50 | q30 |
|---|---|---|---|---|---|
| Degradado suave — cielo, desenfoque, fondo liso | 539.9 KB | −92% | −96% | −97% | −98% |
| Detalle fino — follaje, tejido, grava | 1.6 MB | −69% | −81% | −86% | −92% |
| Color plano — gráfica, logotipo, diagrama | 23.8 KB | −17% | −31% | −37% | −46% |
| Texto y line art — una captura de pantalla | 13 KB | +2611% más grande | +1735% más grande | +1368% más grande | +1033% más grande |
Al leer las columnas la regla aparece sola. Con calidad 70 el degradado suave pierde el 96 por ciento de sus bytes y el gráfico plano el 31: el mismo ajuste, tres veces de diferencia en el resultado. El detalle es donde el control se gana el sueldo: la imagen cargada pasa del 69 por ciento ahorrado con calidad 90 al 92 por ciento con calidad 30, mientras que el degradado solo va del 92 al 98. Si una imagen ya es casi lisa, bajar la calidad aporta muy poco y cuesta artefactos visibles.
La última fila es la que conviene recordar. El texto y el line art no se comprimen como JPEG: se hinchan. Un patrón sintético de trazos finos y contrastados de 13 KB —cómo se comporta el texto renderizado, no una captura real— volvió con 351,1 KB en calidad 90, y aun en calidad 30 pesaba 146,7 KB, 11,3 veces el original. No es un defecto del codificador. El JPEG funciona descartando detalle de alta frecuencia, y un borde duro de negro sobre blanco no es otra cosa que detalle de alta frecuencia; el codificador gasta sus bits intentando reproducir un borde que está diseñado para difuminar, y de paso genera halos alrededor de los trazos. Deja eso en PNG.
El compresor ahora lo dice claramente: cuando el resultado sale más grande que la entrada informa del aumento en ámbar y te recomienda conservar el original, en lugar del «0%» que mostraba antes. Lo descubrimos midiendo para este artículo: la herramienta recortaba el crecimiento a cero, así que alguien podía descargarse un archivo muchas veces mayor que el de partida sin ver nada que lo advirtiera.
Una comprobación de calidad repetible
- Duplica el original; no experimentes sobre la única copia.
- Redimensiona al mayor tamaño que mostrará realmente el destino.
- Exporta una opción de calidad alta y otra más pequeña.
- Compara caras, degradados, texto, líneas finas y bordes al 100% de zoom.
- Comprueba un móvil representativo además del escritorio.
- Anota dimensiones, formato, calidad y bytes para poder repetir la decisión.
Si el archivo comprimido pesa más que el original, conserva el original. Recodificar una imagen ya optimizada puede añadir defectos sin ahorrar bytes. El deslizador es un parámetro del encoder, no un porcentaje universal de calidad visual.
Privacidad y límites operativos
El procesamiento local evita subir la imagen a ToolsFree, pero no garantiza eliminar metadatos, sanear archivos hostiles ni eliminar el riesgo del dispositivo. La memoria depende de los píxeles decodificados: un archivo comprimido puede expandirse mucho en memoria. Por eso una imagen o lote puede fallar en un móvil con poca memoria aun sin superar el límite de entrada de 20 MB.
En un flujo de publicación, valida el archivo descargado, conserva la fuente y prueba la página o aplicación donde aparecerá.